Un buen retrato depende de un puñado de decisiones: cuánto del fondo queda nítido, si los ojos están perfectamente enfocados, y si el sujeto está iluminado de forma favorecedora. Nada de esto requiere equipo exótico — se reduce a unos pocos ajustes que puedes definir antes de disparar.
Apertura: controlar la separación del fondo
Una apertura amplia (f/1.4–f/2.8) desenfoca el fondo y aísla al sujeto — el clásico "look de retrato". Una apertura más cerrada (f/5.6–f/8) mantiene más nitidez en toda la escena, algo importante para retratos grupales o fotos ambientales donde el entorno cuenta parte de la historia.
- Un solo sujeto, fondo desenfocado: f/1.8–f/2.8
- Dos o tres personas, mismo plano de enfoque: f/4–f/5.6
- Retrato grupal, varias filas: f/7.1–f/9
Las aperturas más amplias también exigen un enfoque más preciso — a f/1.4, la zona de nitidez puede ser más delgada que la profundidad de un rostro, así que un movimiento mínimo hacia adelante o atrás puede desenfocar los ojos.
Enfoque: mantener los ojos nítidos
Los ojos son la única parte de un retrato que debe estar nítida, incluso cuando todo lo demás está desenfocado. La mayoría de las cámaras modernas tienen un modo de AF de ojo o detección de ojo diseñado específicamente para esto — actívalo para retratos y deja que la cámara siga automáticamente el ojo más cercano.
Sin AF de ojo, usa un solo punto de enfoque (no un área amplia de autofoco) colocado directamente sobre el ojo más cercano, y evita recomponer si tu cámara no mantiene el enfoque al hacerlo. El enfoque continuo (AF-C / AI Servo) es más seguro que el enfoque único (AF-S / One Shot) si el sujeto se mueve o cambia de peso, aunque sea levemente, entre disparos.
Velocidad de obturación: congelar el momento
Para un sujeto quieto, 1/125s suele ser suficiente para eliminar tanto el movimiento de la cámara como pequeños movimientos del sujeto (parpadeos, ligeros cambios de postura). Para sujetos en movimiento — niños, mascotas, momentos espontáneos — sube a 1/250s o más. Con teleobjetivos a pulso, sigue la regla recíproca como mínimo: velocidad de obturación de al menos 1/(distancia focal) para evitar el movimiento de la cámara.
ISO: adaptarse a la luz
Al aire libre y con luz de día, ISO 100–200 mantiene el ruido prácticamente invisible. Al pasar a interiores o a la sombra, ISO 400–800 es habitual; con luz tenue de ventana o luz ambiente al atardecer, no dudes en subir a ISO 1600–3200 — los sensores modernos lo manejan limpiamente, y una foto nítida con algo de ruido siempre es mejor que una foto limpia pero movida.
Elección de objetivo
Las distancias focales entre 50mm y 135mm (equivalente a full-frame) son el rango clásico ideal para retratos: lo suficientemente cerca para trabajar cómodamente, y lo suficientemente lejos para que los rasgos faciales no se distorsionen por la perspectiva. Los objetivos gran angular (24–35mm) requieren acercarse físicamente, lo que puede exagerar la nariz y la frente — útil para retratos ambientales, menos favorecedor para primeros planos cerrados.
Resumen práctico
Un buen punto de partida para un retrato exterior individual: f/2, 1/250s, AF de ojo en un solo punto, e ISO ajustado a lo que sea necesario para mantener esa velocidad y apertura — luego revisa los datos EXIF de tu foto de prueba para confirmar que la cámara no subió el ISO más de lo esperado con los cambios de luz.