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Difracción y apertura óptima: por qué cerrar demasiado el diafragma suaviza tus fotos

Escrito por · 6 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura

Luz del sol entre las ramas de un árbol que se extiende en destellos de colores del arcoíris
Photo by Sina Elia on Unsplash

Quisiste que todo saliera nítido en un paisaje, desde las rocas del primer plano hasta las montañas del fondo, así que cerraste el diafragma a f/16 o f/22, y el resultado salió más suave que la misma escena tomada a f/8. No fue un error de enfoque ni un problema del objetivo. Lo que estás viendo es difracción, una propiedad física de la luz. Cerrar el diafragma aumenta la profundidad de campo, pero a partir de cierto punto también empieza a reducir el poder de resolución máximo que tu objetivo puede entregar.

Por qué ocurre la difracción

La luz se dobla ligeramente al pasar por la pequeña abertura que forman las láminas del diafragma, porque la luz se comporta como una onda. Cuando el diafragma está muy abierto, esta dispersión es insignificante comparada con el tamaño de la imagen. Pero al cerrar el diafragma, la abertura misma se reduce, así que la dispersión se vuelve proporcionalmente mayor. Cada punto de luz sobre el sensor deja de formar un punto perfecto y se convierte en un disco ligeramente difuminado (un disco de Airy). Cuando ese disco crece lo suficiente como para abarcar varios píxeles adyacentes, toda la imagen se percibe más suave. La difracción no es un defecto del objetivo: es un límite físico que ningún diseño óptico puede evitar del todo.

El tamaño de píxel del sensor determina tu límite de difracción, no el objetivo

El valor de apertura en el que la difracción se vuelve visible (el límite de difracción) depende mucho más del tamaño de píxel de tu sensor que del objetivo en sí. La pérdida de nitidez se nota cuando el diámetro del disco de Airy se acerca al tamaño de un solo píxel. Como referencia aproximada, un cuerpo full frame de alta resolución (digamos, unos 45 megapíxeles, con un paso de píxel de alrededor de 3.7µm) empieza a mostrar efectos de difracción entre f/8 y f/10, mientras que un cuerpo APS-C de menor resolución, de unos 20 megapíxeles, con píxeles más grandes, suele mantenerse nítido hasta f/11 o f/13. Los cuerpos de formato medio o las mirrorless de muy alta resolución pueden empezar a suavizarse notablemente a partir de solo f/8. Antes de cerrar el diafragma buscando más profundidad de campo, conviene saber aproximadamente dónde está el límite de difracción de tu propia cámara.

Un escenario real: elegir f/11 en lugar de f/16 para un paisaje

Al fotografiar un paisaje con un gran angular de 24mm, queriendo que todo salga nítido desde una roca a 3 metros hasta el horizonte, es tentador asumir que "a menor apertura, mayor nitidez" y saltar directo a f/16 o f/22. Pero a 24mm, f/11 suele ser suficiente para mantener todo desde unos 3 metros hasta el infinito dentro de la profundidad de campo, así que muchas veces no hace falta llegar al rango donde la difracción realmente afecta. Calcular la distancia hiperfocal y ajustar el enfoque ahí permite obtener toda la profundidad de campo necesaria a f/8-f/11 mientras se minimiza la pérdida por difracción. Por otro lado, en macrofotografía, donde la profundidad de campo es inherentemente muy delgada y f/16 o f/22 son inevitables, suele ser mejor aceptar el compromiso de difracción mediante apilamiento de enfoque (focus stacking), combinando varias tomas, en lugar de depender de una apertura que inevitablemente suavizará el detalle.

El error común: "a menor apertura, siempre más seguro"

Especialmente entre quienes empiezan en fotografía de paisaje, es habitual asumir por defecto f/16 o valores más cerrados, dando por hecho que más profundidad de campo siempre es mejor. Hacer esto de forma sistemática salta directamente el rango de apertura donde la mayoría de los objetivos son realmente más nítidos, típicamente entre dos y tres pasos cerrados desde la apertura máxima, a menudo entre f/5.6 y f/8, y termina dando un resultado general más suave. El mejor enfoque es calcular primero cuánta profundidad de campo necesita realmente la escena, y luego elegir la apertura más abierta dentro de ese rango que aún la cubra. Si la profundidad de campo necesaria ya se cumple en f/8, no hay motivo para cerrar más.

Distinguir la difracción de otras causas de falta de nitidez

También ayuda distinguir la suavidad por difracción de otras causas de una foto borrosa. El movimiento de cámara suele producir un desenfoque direccional en todo el cuadro, mientras que la difracción suaviza el detalle de forma pareja y sin dirección. Un enfoque fallido deja una zona nítida y el resto borroso, mientras que la difracción reduce el detalle fino de manera uniforme en todo el encuadre, incluida la zona que técnicamente está enfocada. Si usas trípode, disparador remoto o temporizador para descartar el movimiento, y la imagen sigue suavizándose cuanto más cierras el diafragma, eso es difracción.

Lista de verificación

  • Averigua aproximadamente dónde está el límite de difracción de tu cámara según el tamaño de píxel de su sensor: entre f/8 y f/10 para full frame de alta resolución, entre f/11 y f/13 para cuerpos APS-C típicos.
  • En paisajes, calcula primero la profundidad de campo que realmente necesitas antes de cerrar el diafragma, y luego elige la apertura más abierta que aún la cubra.
  • En macrofotografía con profundidad de campo extremadamente delgada, considera el apilamiento de enfoque en vez de cerrar aún más el diafragma.
  • Si una foto se ve uniformemente suave en vez de borrosa por movimiento o desenfocada, sospecha primero de la difracción.
  • Usar la distancia hiperfocal te permite mantener toda la profundidad de campo necesaria con una apertura más abierta y nítida.